Malvinas y el apoyo popular
Abril 2, 2008 por Alejandro Zamponi
Hace 26 años tropas argentinas desembarcaban en las Islas Malvinas, tomaban como prisioneros menos de 100 militares ingleses y se daba la noticia en todos los medios: television, radio, diarios y revistas. Este acontecimiento inesperado para cualquier analista, militante, ciudadano ilustre o común, conmocionó al pueblo entero. Así Juan Rodriguez, contador de 45 años, cuenta: “estaba con mi mujer en la cocina, recién nos despertabamos y nos enteramos por la radio. No sabíamos que pensar, no entendíamos por qué lo hacían, era raro. No teníamos idea de cómo seguiría la cosa, pero pensar en una guerra era un disparate”
Mucha gente salió a la calle a festejar, “a saltar como si hubieramos ganado un partido de futbol” y quizás esta metáfora que usa Rodriguez sirva para entender un poco de que se trata. Los mundiales en la práctica fueron recursos distractivos, de contención. Con esta guerra pasó algo similar. El 30 de marzo de 1982, tres días antes de que se realizara el desembarco, fue reprimida una manifestación en la que miles de personas reclamaban el retorno de la democracia y la modificación del modelo económico, alrededor de la Plaza de Mayo. En seis años de dictadura la desocupación y la deuda externa se habían disparado, el sistema económico-financiero había colapsado, y la industria argentina desaparecido. La dictadura se estaba desmoronando. De pronto: Malvinas y el apoyo popular.
“Festejaban como un gol cada avión derribado” el patriotismo movía a las masas, enardecidas clamaban por el Teniente General Leopoldo F. Galtieri.
La mentira duro hasta el final de la guerra, el 14 de junio. Hasta el último día los medios transmitían la ilusión de victoria, y así lo creyeron muchos, sin embargo z nos dice:”me daba cuenta que no podíamos estar ganando, pero igual no decía nada porque no eran bien recibidos esos comentarios”
Un día después de declarada la derrota la gente salió a las calles pidiendo el retorno de la democracia. Durante seis años se había negado la realidad, se habían omitido crimenes y censuras para salvar el pellejo.
La impunidad lo consiguió: toda una generación fue sometida a la desaparición, al silencio, a la clandestinidad. Ante el terrorismo de Estado, con sus grupos de tareas, se estaba en un constante cuidarse de las palabras, de los gestos. Se impedía sistemáticamente todo tipo comunicación: la sociedad estaba aislada. En pocos años perdió su identidad, sus proyectos reformadores y revolucionarios. Pero la crisis económica y el fracaso evidente de malvinas, las mentiras con patas cortas y públicas, la perdida precipitada de credibilidad y respeto desembocó en el fin de una dictadura que se tambaleaba al ritmo de un Galtieri alcoholizado. Ese mismo pueblo unido por la guerra, aprovecharía para echar del poder a estos militares que llamados a cambiar un gobierno endeble y sin autoridad como el de Isabel de Perón, quisieron perpetuarse en el poder sin importar el medio, sin pensar que este medio conducía a su fin.
