Tener enfrente y escuchar hablar a Francisco De Narváez, el colombiano nacionalizado argentino con acento porteño, es un grato placer, más allá de saber que es dueño de una fortuna que supera los 500 millones de pesos y de conocer sus vinculaciones con lo más inmoral de la argentina.
“Mi partido”, dijo por el partido justicialista, ni bien comenzar la conferencia que dio ante alumnos de la escuela de periodismo TEA. De Narváez no pertenece al partido, el partido le pertenece a él. Es que está acostumbrado, qué se le va a hacer. Parece ser que la cosa viene de temprano, ya el abuelo era dueño de la cadena de supermercados Tía. Que se sepa Francisco De Narváez heredó de su abuelo la fortuna y la duplicó. ¿Habrá lavado plata de la coca? Es tonto pensarlo sólo porque es colombiano y tiene plata. Lo que es seguro es que nadie se mete con él. ¿Cuál es tu nombre? Exigió amistosamente De Narváez a un estudiante de TEA, que quería hacerle una pregunta. Juan Carlos Petrusa, pongámosle que respondió. No, está bien, sólo el nombre, aclaró De Narváez embarrándose por única vez en la conferencia. Y es que, aunque sea posible, ni da para ponerlo en apuros con una pregunta. El tema pasa por creerle o no creerle, por hacer que otros le crean o no. El 26 de septiembre de 2006, hace un año, un periodista de Página/12, tuvo el tino de invitar a sus lectores a la reflexión. Entonces escribió: “Se presenta como “fundador y ejecutivo de organizaciones que promueven la generación de valor con un fuerte compromiso social”. Ahí están sus empresas y sus apoyos políticos para comprobar cuán cierto es…” Digo esto y rescato también la buena impresión que dejó en el auditorio. De Narváez cuidó lo que dijo sin trabarse, ni pensar dos veces una palabra. No falló, supo de lo que habla, lo que tenía que decir: estuvo seguro. Tiró estadísticas, una tras otra, propuso soluciones. Lástima que no le creo. Tenía una respuesta para todo: para explicar por qué él no es igual a Menem, por qué aunque conoce al dedillo los manejos del poder y su corrupción, cree que él puede generar cambios. Sí, aunque está aliado políticamente con Eduardo Duhalde, ex-soberano de los intendentes que ahora son de Kirchner, y que tanto criticó en la conferencia.
“Mi partido”, dijo por el partido justicialista, ni bien comenzar la conferencia que dio ante alumnos de la escuela de periodismo TEA. De Narváez no pertenece al partido, el partido le pertenece a él. Es que está acostumbrado, qué se le va a hacer. Parece ser que la cosa viene de temprano, ya el abuelo era dueño de la cadena de supermercados Tía. Que se sepa Francisco De Narváez heredó de su abuelo la fortuna y la duplicó. ¿Habrá lavado plata de la coca? Es tonto pensarlo sólo porque es colombiano y tiene plata. Lo que es seguro es que nadie se mete con él. ¿Cuál es tu nombre? Exigió amistosamente De Narváez a un estudiante de TEA, que quería hacerle una pregunta. Juan Carlos Petrusa, pongámosle que respondió. No, está bien, sólo el nombre, aclaró De Narváez embarrándose por única vez en la conferencia. Y es que, aunque sea posible, ni da para ponerlo en apuros con una pregunta. El tema pasa por creerle o no creerle, por hacer que otros le crean o no. El 26 de septiembre de 2006, hace un año, un periodista de Página/12, tuvo el tino de invitar a sus lectores a la reflexión. Entonces escribió: “Se presenta como “fundador y ejecutivo de organizaciones que promueven la generación de valor con un fuerte compromiso social”. Ahí están sus empresas y sus apoyos políticos para comprobar cuán cierto es…” Digo esto y rescato también la buena impresión que dejó en el auditorio. De Narváez cuidó lo que dijo sin trabarse, ni pensar dos veces una palabra. No falló, supo de lo que habla, lo que tenía que decir: estuvo seguro. Tiró estadísticas, una tras otra, propuso soluciones. Lástima que no le creo. Tenía una respuesta para todo: para explicar por qué él no es igual a Menem, por qué aunque conoce al dedillo los manejos del poder y su corrupción, cree que él puede generar cambios. Sí, aunque está aliado políticamente con Eduardo Duhalde, ex-soberano de los intendentes que ahora son de Kirchner, y que tanto criticó en la conferencia.
felicitaciones zampo y compañia. Esta bueno el blog, promete.
Francisco De Narvaez es la derecha light. No creamos su “simpatico” discurso. No se por qué digo simpatico, si habla de la seguridad y como deberíamos deshacernos de la delincuencia. Francisco que es De Narvaez y Macri juntos, piensa en el fin de las ideologías. Una persona que piensa esto merece nuesto voto? Creen Realmente en el fin de las ideologías? Estar en contra del aborto, bajar la edad de imputabilidad de los delincuentes, no manifiesta una posicion ideologica?. Reflexionemos a la hora de votar por favor les pido.